El impacto de la borrasca Leonardo dejó este miércoles una situación de emergencia en amplias zonas del sur de la península ibérica. Las lluvias extraordinarias obligaron a evacuar a más de 3.500 personas, provocaron el cierre total de rutas y causaron inundaciones generalizadas en Andalucía, mientras que Portugal también registró fuertes complicaciones. Ante el escenario extremo, la Agencia Estatal de Meteorología activó el aviso rojo por peligro extraordinario en Cádiz y Málaga.
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Desde los organismos de emergencia advirtieron que el fenómeno se encontró con ríos y arroyos ya saturados por temporales previos, lo que amplificó el daño. En una conferencia de prensa, el consejero andaluz Antonio Sanz describió la magnitud del episodio: «La noche ha sido muy intensa (…) y está siendo un día muy, muy intenso». Además, remarcó que se registraron derrumbes de tierra y que en Grazalema cayeron más de 400 litros por metro cuadrado, una cifra equivalente al promedio anual de precipitaciones.
Transporte paralizado y cortes de servicios básicos
El temporal tuvo un fuerte impacto en la movilidad y los servicios. El sistema ferroviario operado por Renfe quedó casi completamente suspendido en Andalucía, afectando tanto a trenes de cercanías como a los de alta velocidad. En Sevilla, Adif ordenó frenar la circulación hasta completar controles técnicos sobre las vías.
A esto se sumaron ráfagas de viento de hasta 90 kilómetros por hora, que provocaron interrupciones en el suministro eléctrico y en la red de fibra óptica, dejando a miles de hogares sin servicios básicos en distintas localidades.
Advertencias oficiales y situación crítica de los ríos
Ante el avance del agua, las autoridades reforzaron los mensajes de prevención. El presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, pidió a la población mantener «máxima prudencia» y evitar desplazamientos innecesarios en zonas inundables. En el mismo sentido, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, apeló al sentido común de los ciudadanos frente al riesgo que representan las crecidas.
Los datos oficiales reflejan un escenario delicado: 14 ríos permanecen en nivel rojo y 10 embalses se encuentran en riesgo de desbordamiento, lo que mantiene en vilo a numerosas poblaciones ribereñas.
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Operativos de emergencia y evacuaciones preventivas
Las tareas de asistencia se concentraron especialmente en áreas rurales, con el despliegue de la Unidad Militar de Emergencias para colaborar en rescates y evacuaciones. En Grazalema, el surgimiento de un acuífero subterráneo provocó el levantamiento del suelo en varias viviendas, generando daños estructurales.
En la provincia de Jaén, unas 600 personas tuvieron que abandonar sus casas de forma preventiva debido al avance de los ríos. Como consecuencia del temporal, las autoridades confirmaron que las clases continuarán suspendidas en las comarcas más afectadas.
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Embalses colapsados y riesgo aguas abajo
El estado de los embalses se convirtió en una de las principales preocupaciones para los equipos técnicos. Según explicó el consejero Sanz, varios depósitos de agua se encuentran al 100% de su capacidad, lo que obliga a realizar desembalses controlados para evitar daños mayores.
Estas maniobras incrementan el caudal de los ríos aguas abajo y elevan el riesgo para las poblaciones cercanas. En Córdoba, el Guadalquivir alcanzó niveles críticos, mientras que en Granada quedaron bloqueados los accesos a municipios como Huétor Tájar por la crecida del Genil. Las fuerzas de seguridad mantienen un monitoreo permanente ante la previsión de que el mal tiempo continúe durante la noche.
