miércoles, marzo 18, 2026

La desconocida torre que hizo Bustillo y no tiene acceso al público

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Como todo destino legendario donde se entrelazan infinidad de historias, Bariloche alberga una torre de estilo medieval que hoy sólo puede apreciarse desde el lago Nahuel Huapi y que, a lo largo de casi 90 años, ha dado lugar a diversas teorías, incluidas las que la vinculan con un supuesto refugio nazi en la región.

Mirador desde la torrePaula Teller

La mística que envuelve el predio privado donde se alza esta esquiva edificación de piedra es indisimulable. Ubicada en la Península San Pedro –a unos 20 kilómetros del Centro Cívico de Bariloche–, la torre fue proyectada por Alejandro Bustillo (1889-1982), el arquitecto que dejó un sello imborrable en muchos de los edificios de Parques Nacionales.

“Bustillo compró la punta norte de la Península San Pedro alrededor de 1935, cuando con su hermano Exequiel –primer presidente de la Dirección de Parques Nacionales de la Argentina– recorrieron toda la zona en busca del sitio para ubicar el futuro hotel Llao Llao. Alejandro construyó aquí una casa y una torre al mismo tiempo que se levantaba el hotel, entre 1937 y 1939. Los planos finales de obra fueron presentados en 1940”, cuenta el propietario del lugar.

Escudo familiar del siglo XVII, proveniente de León, EspañaPaula Teller
El mobiliario en la torre se mantiene originalPaula Teller

De tres plantas y con un mirador en lo alto, estaba destinada a funcionar como estudio y casa de huéspedes. Conserva buena parte del mobiliario original y en la entrada puede apreciarse un escudo familiar del siglo XVII, proveniente de León, España, de donde procede la familia Bustillo.

El viaje en el tiempo se completa con la admiración de los postigos tallados y la aventura de subir por la estrecha escalera caracol en el corazón de la torre. Poco a poco, el periplo va revelando cada ambiente, mientras el escenario da rienda suelta a las elucubraciones.

El hecho de que no se pueda ver desde la ruta –apenas detectable desde el lago– ha dado pie a innumerables rumores sobre su origen, incluida la posibilidad de que allí se hayan refugiado líderes nazis escapados de la Segunda Guerra.

Los ricos postigos talladosPaula Teller
Bosquejo del mural que Soldi pintó en la capilla de Glew, aquí en papel pegado sobre telaPaula Teller

“Esta torre genera muchos comentarios y es el centro de numerosas leyendas y especulaciones, pero hay una teoría (conspirativa) que es la que más interés produce a quienes procuran información y datos sobre esa misteriosa construcción. La Torre Bustillo se encuentra emplazada en la Península San Pedro, en un lugar muy estratégico como para haberse elegido por casualidad… La península se encuentra a mitad de camino, aproximadamente, entre la ciudad de San Carlos de Bariloche y Villa La Angostura, sitio en el que, casualmente, se encuentra la residencia Inalco, que según dicen fue el hogar de Adolf Hitler en la Patagonia argentina”, señala el portal turístico Bariloche.org.

La estrecha escalera caracol en el corazón de la torre.Paula Teller

Lo que sí se sabe es que Alejandro Bustillo concretó en ella una tipología homogénea acorde al entorno. La piedra es la protagonista. “A Bustillo le importaba mucho que su obra tuviera que ver con el ambiente donde se construía. En este caso, la levantó como continuación del cordón de piedra de la Península San Pedro, como si fuera una columna vertebral. Esa línea se interrumpe justo antes de la casa principal, a pocos metros de la torre, y continúa en la piedra donde está el Cristo”, indica el dueño, que prefiere resguardar su nombre. En esa punta de la península se forma una bahía. Tras una breve caminata se puede observar un Cristo tallado en madera por el propio Bustillo.

Su idea era prolongar ese cordón natural de piedra con la torre, dentro de la gran chacra en la que preveía tener animales y realizar alguna actividad productiva. “Toda la parte de lo que él llamaba ‘La Ferme’ se quemó, por lo que no quedan vestigios. Trabajó –no sólo la torre, sino también los senderos y muros de la propiedad– con la piedra que había allí. La vegetación actual dificulta apreciar la continuidad de esa formación rocosa, pero en fotos antiguas se ve claramente. De hecho, Bustillo estaba en contra de la forestación del lugar”, agrega el anfitrión.

Vista de la torre desde la casaPaula Teller
Publicidad del segundo remate de Villa Antumalal, tal como se conoció a la propiedad en sus comienzosPaula Teller

Ese rincón perteneció al arquitecto hasta 1947, cuando decidió lotearlo y venderlo. Se realizaron dos remates en Buenos Aires. Los avisos de la época lo promocionaban así: “Villa Antumalal, el paraje más hermoso de la Península San Pedro y de todo el lago Nahuel Huapi. Desde él se domina el majestuoso panorama de la cordillera nevada y del lago azul, en una extensión incomparablemente superior a la de cualquier otro lugar, sin exceptuar la famosa meseta del hotel Llao Llao, del que dista sólo cinco kilómetros por el camino pavimentado. Por su orientación al norte, está bañado de sol permanentemente. De ahí su nombre, Antumalal, que en idioma indio significa ‘Corral del Sol’. La vista del Tronador, coronado de nieves eternas, es la más completa y admirable que se contempla desde el lago”.

Según el aviso, los compradores disfrutarían de “la más extraordinaria subdivisión que se haya realizado en el Parque Nahuel Huapi”, además de una extensión de costa accesible de 1.600 metros.

La casa, tambien construída por BustilloPaula Teller

El codiciado loteo incluía la casa que Bustillo había construido en la península y la enigmática torre –descripta entonces como de estilo “sarraceno”–, levantada al borde del lago. En 1948, Jorge Pereda Girado, abuelo materno del propietario actual, adquirió junto a su hermano la punta noroeste de la península.

Posteriormente, Bustillo vendió otros lotes y donó 25 hectáreas para viviendas del personal aeronáutico. Villa Antumalal sigue siendo sede del Círculo de la Fuerza Aérea Argentina. Con el tiempo, algunos lotes fueron heredados o vendidos, mientras que otros siguen en manos de sus descendientes. La Torre Sarracena, entretanto, permanece cerrada al público.

La Torre de Bustillo en la Península San PedroPaula Teller

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