El director, guionista y fotógrafo, con una trayectoria de más de cinco décadas, murió este 27 de marzo. Su obra se caracterizó por retratar historias de personajes comunes con una mirada humana y sensible.
El cine argentino despide a Carlos Orgambide, quien falleció a los 96 años. La noticia fue confirmada por Directores Argentinos Cinematográficos (DAC), que lo recordó como «querido amigo, colega director, guionista y socio». Nacido en Buenos Aires el 28 de septiembre de 1930, Orgambide construyó una carrera marcada por la versatilidad, pasando por casi todos los roles posibles dentro de una filmación antes de dirigir.
Antes de dedicarse al cine, estudió plástica en el taller de Emilio Pettoruti. Más tarde se acercó al cine de la mano de Simón Feldman. Paralelamente, se movió en el ambiente cultural y periodístico, redactando crítica de cine en revistas y trabajando como reportero gráfico, siendo uno de los fotógrafos habituales del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.
Su primer vínculo con el cine fue detrás de cámara, como fotógrafo de escena. Dirigió episodios para televisión, el documental El parque y numerosas fotonovelas. Su debut como director de largometrajes fue con El hombre y su noche (1958), aunque no tuvo estreno comercial. Tras proyectos inconclusos, regresó oficialmente a la dirección en 1979.
Al año siguiente estrenó Queridas amigas, una de sus películas más importantes, protagonizada por Luisina Brando, Dora Baret y Graciela Dufau. Le siguieron títulos como Toto Paniagua, el rey de la chatarra, Los insomnes, La maestra normal y Temporal, que definieron su sello: historias sobre personas comunes y sus vínculos. También fue uno de los directores de Buenos Aires Rock (1983).
En 1991 estrenó El acompañamiento, adaptación de una obra de Carlos Gorostiza, por la que recibió el Premio Cóndor de Plata al mejor guion adaptado en 1992. Mantuvo una colaboración constante con su hermano, el escritor Pedro Orgambide, codirigiendo y coescribiendo varios proyectos. Sus últimos trabajos fueron Teatro San Martín – 50 años (2010) y La cacería (2011).
Carlos Orgambide deja una obra marcada por la sensibilidad, el oficio y una mirada profundamente humana.
