Durante casi una década, millones de jugadores salieron a la calle con el celular para capturar criaturas virtuales en plazas, parques y monumentos. Pero detrás de la experiencia de juego de Pokémon GO se estaba gestando algo mucho más ambicioso: la construcción de un mapa tridimensional del mundo que ahora empieza a ser utilizado por sistemas autónomos y robots.
La empresa detrás del fenómeno, Niantic, reconoce que los escaneos realizados por los propios jugadores en ubicaciones reales fueron clave para desarrollar una enorme base de datos geoespacial. Ese trabajo, que inicialmente parecía destinado a mejorar la realidad aumentada del juego, terminó convirtiéndose en la base de una infraestructura tecnológica con aplicaciones en robótica, navegación y desarrollo de inteligencia artificial.
El origen: escanear Poképaradas y gimnasios
Durante años, el juego ofreció una función opcional que permitía a los usuarios escanear Poképaradas y gimnasios utilizando la cámara del teléfono. La mecánica era sencilla: el jugador debía grabar durante unos segundos el entorno de un punto de interés mientras caminaba alrededor del objeto o monumento.
Estos barridos visuales podían realizarse en ángulos de 180 o 360 grados y luego eran enviados a los servidores de la empresa. Según la compañía, las imágenes se procesaban con sistemas de anonimización que eliminaban elementos identificables como rostros o matrículas.
Ese flujo constante de imágenes permitió alimentar el llamado Large Geospatial Model, un sistema de inteligencia artificial diseñado para comprender el espacio físico y recrearlo digitalmente con gran precisión.
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De videojuego a infraestructura tecnológica
El proyecto comenzó a tomar forma a partir de 2020, cuando Niantic adquirió la empresa de mapeo tridimensional 6D.ai. Con esa tecnología, la compañía aceleró el desarrollo de un mapa digital dinámico del planeta basado en imágenes capturadas por los propios usuarios.
Para 2022, la empresa ya hablaba de una cartografía construida con más de 100 millones de clips de video enviados por jugadores, desarrolladores y especialistas en mapeo. En ese momento el objetivo declarado era mejorar la precisión de las experiencias de realidad aumentada.
Sin embargo, el proyecto dio un salto conceptual en noviembre de 2024, cuando la empresa presentó oficialmente su Large Geospatial Model, un sistema capaz de analizar escenas físicas y relacionarlas con millones de otras escenas para comprender cómo es un entorno, incluso cuando no ha sido completamente escaneado.
La ambición era clara: crear una especie de “modelo del mundo” en tres dimensiones, capaz de servir como base para aplicaciones de realidad aumentada, navegación inteligente y sistemas autónomos.
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Redes
El nacimiento de una empresa dedicada al mapa del mundo
El cambio definitivo llegó en 2025. Ese año, Niantic vendió su negocio de videojuegos a Scopely y separó su división tecnológica en una nueva firma llamada Niantic Spatial.
La nueva compañía se presentó como una empresa de inteligencia artificial geoespacial, construida sobre una base de más de 30.000 millones de imágenes geoposicionadas capturadas en millones de lugares del planeta.
En ese contexto, Pokémon GO pasó a ser visto no sólo como un fenómeno cultural del gaming, sino también como una gigantesca plataforma de recopilación de datos espaciales generados por usuarios.
Robots que ya usan ese conocimiento
La tecnología ya empezó a tener aplicaciones concretas fuera del mundo del entretenimiento.
El 10 de marzo de 2026, Niantic Spatial anunció una alianza con Coco Robotics para utilizar su sistema de posicionamiento visual en robots de reparto urbano.
El sistema, conocido como Visual Positioning System, permite a los robots ubicarse con mayor precisión en entornos urbanos complejos donde el GPS suele fallar, como zonas con edificios altos o calles con señal débil.
En términos prácticos, parte de la información espacial recopilada durante años por los jugadores del juego ahora ayuda a que máquinas reales puedan desplazarse con mayor precisión por las ciudades.
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Un debate que recién empieza
El desarrollo de estos mapas abre también nuevas discusiones sobre el uso de datos generados por los usuarios.
Por un lado, desde la industria tecnológica se destaca el valor industrial de esta información. Videojuegos masivos como Pokémon GO se convierten en fuentes inesperadas de datos que pueden ser utilizados en sectores como la logística, la movilidad urbana o la robótica.
Pero también aparecen interrogantes culturales y políticos. Muchos jugadores creían que los escaneos servían únicamente para mejorar el propio juego, no para alimentar una infraestructura tecnológica con usos mucho más amplios.
Aunque la empresa sostiene que los datos son opcionales y se procesan de forma anonimizada, el crecimiento de estos mapas reaviva debates sobre privacidad, consentimiento y vigilancia ambiental.
Con el paso del tiempo, lo que comenzó como una simple mecánica dentro de un juego terminó funcionando como un gigantesco trabajo de campo distribuido por todo el planeta. Millones de jugadores salieron a cazar criaturas virtuales, pero sin saberlo también ayudaron a construir uno de los mapas tridimensionales más detallados del mundo.
